¿Qué es la fiebre amarilla?
La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda causada por un flavivirus transmitido por mosquitos. Su nombre viene de uno de sus signos más característicos: la ictericia —coloración amarilla de la piel y los ojos— que aparece cuando el virus daña el hígado en los casos graves.
Durante siglos fue uno de los azotes más temidos del mundo: diezmó poblaciones, paralizó economías y alteró el curso de guerras y colonizaciones. El canal de Panamá casi no se construye por los miles de trabajadores que murió de fiebre amarilla durante los intentos franceses. Hoy existe una vacuna que confiere inmunidad de por vida en una sola dosis, y sin embargo la enfermedad reapareció con fuerza en América Latina en 2024 y 2025, con una característica alarmante: casi todas las víctimas no estaban vacunadas.
Situación actual en las Américas (2025): la OPS confirmó un aumento de más de ocho veces en los casos respecto al mismo período de 2024. Entre enero y mayo de 2025 se registraron 235 casos humanos confirmados y 96 muertes —una letalidad del 41%— en Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. El virus salió de sus límites históricos amazónicos y apareció en zonas que no reportaban la enfermedad desde hace décadas: el estado de São Paulo (Brasil) y el departamento de Tolima (Colombia). La OPS clasificó el riesgo para la región como "alto".
¿Cómo se contagia la fiebre amarilla?
La fiebre amarilla no se transmite de persona a persona. No hay contagio por contacto directo, tos, estornudos, besos ni relaciones sexuales. El único mecanismo de transmisión documentado es la picadura de un mosquito infectado.
El virus circula entre animales —principalmente primates— y se transmite a los humanos cuando un mosquito infectado pica a una persona. Según el entorno donde ocurre esa transmisión, se hablan de distintos ciclos:
Los tres ciclos de transmisión
| Ciclo | Dónde ocurre | Vector | Quién se infecta |
|---|---|---|---|
| Selvático (silvestre) | Selvas tropicales y bosques | Mosquitos Haemagogus y Sabethes (América); Aedes africanus (África) | Monos son el reservorio principal. Humanos que entran a la selva: agricultores, madereros, mineros, ecoturistas |
| Intermedio (África) | Zonas suburbanas y periselváticas | Mosquitos semi-domésticos (Aedes spp.) | Monos y personas en aldeas cercanas a selvas. Es el tipo más común en África. No se ha descrito en las Américas |
| Urbano | Ciudades y zonas densamente pobladas | Aedes aegypti (el mismo mosquito del dengue y el Zika) | Transmisión de persona a persona vía mosquito. Una persona infectada que llega a una ciudad con mucho Aedes aegypti puede desencadenar un brote masivo |
En América Latina, los brotes actuales ocurren principalmente en el ciclo selvático: personas que trabajan o viven cerca de zonas boscosas —agricultores, mineros, trabajadores forestales— son picadas por mosquitos Haemagogus o Sabethes infectados. El gran temor de la OPS es que alguno de esos casos llegue sin detectar a una ciudad grande con alta densidad de Aedes aegypti y baja cobertura vacunal, disparando un brote urbano.
El papel de los monos: centinelas del virus
Los primates no humanos (monos, principalmente) son el reservorio principal del virus de la fiebre amarilla en América. La muerte masiva de monos en una zona es una señal de alarma temprana de que el virus está circulando activamente en esa área —y que el riesgo para los humanos cercanos es alto. Por eso las epizootias (muertes de animales silvestres) son parte del sistema de vigilancia epidemiológica de la fiebre amarilla: cuando aparecen monos muertos en un bosque, las autoridades activan la alerta y la vacunación en las comunidades vecinas.
Un dato importante: matar o ahuyentar a los monos no protege a las personas ni reduce el riesgo. Al contrario, los primates muertos o ahuyentados hacia nuevas áreas pueden llevar el virus a zonas donde antes no circulaba.
¿Dónde hay riesgo de contagio?
La enfermedad es endémica en zonas tropicales de 13 países y territorios de América Latina: Argentina (Misiones, Corrientes, Formosa, partes de Salta, Jujuy y Chaco), Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Trinidad y Tobago, y Venezuela. También es endémica en gran parte del África subsahariana.
El riesgo no es uniforme dentro de cada país. En general:
- Las zonas amazónicas, los bosques húmedos tropicales y las áreas de transición entre selva y campo son los entornos de mayor riesgo
- Las ciudades generalmente no tienen transmisión activa del ciclo selvático, pero pueden ser escenario de brotes urbanos si el virus llega desde zonas endémicas con personas no vacunadas
- Las zonas urbanas con alta densidad de Aedes aegypti y baja cobertura vacunal representan el escenario de mayor riesgo para una epidemia
La expansión del virus en 2025 hacia São Paulo y Tolima —áreas con alta densidad poblacional— es exactamente la señal de alarma que más preocupa a la OPS.
Período de incubación
Entre la picadura del mosquito infectado y la aparición de los primeros síntomas: 3 a 6 días. Este período es clave para la vigilancia epidemiológica: viajeros que regresan de zonas endémicas con fiebre en los 6 días siguientes deben considerarse casos sospechosos hasta demostrar lo contrario.
Síntomas: la enfermedad que va en dos tiempos
La fiebre amarilla tiene una evolución clínica peculiar: la mayoría de las personas se recuperan tras la primera fase, pero una minoría entra en una segunda fase grave que puede ser fatal.
Fase 1: infección aguda (primeros 3-4 días)
Aparece de forma brusca y es clínicamente indistinguible de muchas otras infecciones febriles:
- Fiebre alta de inicio súbito
- Dolor de cabeza intenso
- Dolores musculares y en la espalda
- Náuseas, vómitos
- Pérdida de apetito
- Escalofríos
La mayoría de los pacientes (aproximadamente el 85%) se recupera completamente tras esta fase, sin complicaciones.
La remisión: el falso alivio
Después de los primeros días, los síntomas mejoran. La fiebre baja, el paciente se siente mejor. Esta mejoría puede durar entre algunas horas y hasta 24 horas. Es un momento peligroso porque puede generar la falsa sensación de que la enfermedad pasó.
Fase 2: período tóxico (en el 15% de los casos)
En alrededor del 15% de los pacientes, la enfermedad regresa con mayor virulencia tras la remisión:
- Fiebre alta que vuelve
- Ictericia: coloración amarilla de la piel y los ojos por daño hepático (de aquí el nombre de la enfermedad)
- Daño renal: insuficiencia renal con disminución o ausencia de orina
- Manifestaciones hemorrágicas: sangrado por la nariz, las encías, el tracto digestivo; vómitos con sangre (el llamado "vómito negro" —sangre digerida— es un signo clásico de fiebre amarilla grave)
- Deterioro del estado general, confusión, delirio
- Fallo multiorgánico: corazón, hígado y riñones afectados simultáneamente
De los pacientes que entran en fase tóxica, entre el 30 y el 60% muere. Quienes sobreviven se recuperan completamente y sin secuelas.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico es difícil al inicio porque los síntomas de la primera fase son inespecíficos y se confunden fácilmente con dengue, malaria, leptospirosis u otras enfermedades febriles tropicales. La ictericia y el sangrado en fase tóxica orientan el diagnóstico, pero para entonces la enfermedad ya está avanzada.
- PCR (reacción en cadena de la polimerasa): detecta el ARN del virus en sangre. Es el método más sensible durante los primeros 7 a 10 días de enfermedad (fase de viremia). El diagnóstico virológico temprano es esencial para la respuesta epidemiológica
- Serología (ELISA IgM): detecta anticuerpos específicos. Más útil en la fase convaleciente, a partir del día 7-8. Puede dar falsos positivos en personas vacunadas recientemente o con infecciones por otros flavivirus (dengue, Zika)
- Aislamiento viral: solo en laboratorios de bioseguridad de nivel alto
- Análisis de laboratorio de daño orgánico: transaminasas (GOT/GPT), función renal, coagulación, hemograma
Ante cualquier caso sospechoso en área de riesgo, la notificación inmediata a las autoridades sanitarias es obligatoria y urgente: la detección rápida permite activar la vacunación de emergencia en las comunidades cercanas.
Tratamiento
No existe tratamiento antiviral específico aprobado para la fiebre amarilla. El manejo es de soporte:
- Reposo e hidratación
- Control de la fiebre (con paracetamol; evitar ibuprofeno, aspirina y AINEs por el riesgo de sangrado)
- Manejo de la insuficiencia renal y hepática
- Transfusiones en casos con hemorragias graves
- Antibióticos si hay infecciones bacterianas secundarias
- Los casos graves requieren hospitalización en UCI
La ictericia es la señal que indica que el caso es grave y requiere hospitalización urgente. Dos antivirales —sofosbuvir y el anticuerpo monoclonal TY014— están siendo investigados pero por ahora se usan solo en contextos de investigación, no como tratamiento estándar.
La clave no está en el tratamiento sino en la prevención: una enfermedad con 41% de letalidad en los casos graves solo se combate eficazmente evitando que ocurra.
La vacuna: una dosis, inmunidad de por vida
La vacuna contra la fiebre amarilla es uno de los grandes logros de la medicina preventiva del siglo XX. Sus características la hacen excepcional:
- Una sola dosis es suficiente para proteger de por vida. No se necesitan refuerzos en personas inmunocompetentes
- La protección comienza a ser efectiva 10 días después de la aplicación
- Es una vacuna a virus vivo atenuado (la cepa 17D), disponible desde los años 30
- En la mayoría de los países endémicos de América Latina, la vacuna es gratuita y está incluida en los calendarios oficiales de vacunación infantil
- El Certificado Internacional de Vacunación (llamado "carnet amarillo") es exigido como requisito de entrada por algunos países, y es recomendado para viajeros a zonas endémicas
¿Quién debe vacunarse?
- Toda persona que vive o trabaja en zonas endémicas, incluyendo agricultores, trabajadores forestales, mineros y comunidades rurales en áreas de riesgo
- Viajeros que se dirigen a zonas con transmisión activa o zonas endémicas de fiebre amarilla, al menos 10 días antes del viaje
- Niños en los calendarios de vacunación de los países endémicos
¿Quién NO debe vacunarse (contraindicaciones)?
- Lactantes menores de 6 meses: contraindicación absoluta
- Personas con inmunodeficiencias graves (VIH avanzado, tratamientos inmunosupresores, quimioterapia): al ser una vacuna a virus vivo, puede causar enfermedad
- Alergia grave al huevo: la vacuna se produce en huevos embrionados
- Personas mayores de 60 años sin vacunación previa: mayor riesgo de eventos adversos graves. Requiere evaluación médica individualizada del riesgo-beneficio
- Embarazadas: se evita en general, aunque se puede indicar si el riesgo de exposición es alto y no puede evitarse el viaje. Consultar siempre al médico
El problema de la cobertura insuficiente
La OPS recomienda una cobertura vacunal mínima del 95% en zonas endémicas para prevenir brotes. En 2024, la cobertura regional promedio en América Latina era del 67% —muy por debajo del umbral. La pandemia de COVID-19 interrumpió los servicios de vacunación entre 2020 y 2022, ampliando las brechas de inmunidad. La mayoría de las víctimas de los brotes de 2024 y 2025 no estaban vacunadas. Esa es la raíz del problema.
Prevención para viajeros y residentes en zonas de riesgo
- Vacunarse es la medida más eficaz, irreemplazable e insustituible
- Usar repelentes con DEET o icaridina en piel expuesta, especialmente en las horas de mayor actividad del vector (para Haemagogus y Sabethes selváticos, el riesgo es principalmente durante el día en zonas boscosas)
- Usar ropa de manga larga y pantalones largos al entrar en zonas forestales
- Los mosquiteros convencionales son menos eficaces porque los mosquitos Haemagogus pican de día, no de noche. Los mosquiteros impregnados con insecticida son más útiles
- Ante fiebre en los 6 días siguientes a visitar una zona de riesgo, consultar al médico de inmediato e informar sobre el desplazamiento
- No matar ni ahuyentar monos: ante la muerte de primates silvestres, reportarlo a las autoridades sanitarias
Preguntas frecuentes sobre la fiebre amarilla
¿La fiebre amarilla se puede contagiar en la ciudad?
Actualmente los casos en América Latina se producen casi exclusivamente en el ciclo selvático —personas que se exponen en áreas boscosas. Sin embargo, si una persona infectada llega a una ciudad con alta densidad de Aedes aegypti y población no vacunada, puede desencadenarse un brote urbano. Eso es exactamente lo que ocurrió en el gran brote de Brasil entre 2016 y 2018, que llegó a las afueras de Río de Janeiro y São Paulo. Por eso la OPS está en alerta: la aparición de casos en el estado de São Paulo en 2025 recuerda ese escenario.
Si ya me vacuné hace años, ¿sigo protegido?
Sí. La OMS estableció en 2016 que una sola dosis de la vacuna contra la fiebre amarilla confiere inmunidad de por vida en personas inmunocompetentes. Antes de esa actualización se recomendaba un refuerzo cada 10 años, pero esa indicación quedó obsoleta. No es necesario vacunarse nuevamente si ya recibiste una dosis. El carnet internacional de vacunación ya no tiene fecha de vencimiento para la fiebre amarilla.
¿La fiebre amarilla es lo mismo que la fiebre del dengue?
No. Son enfermedades causadas por virus diferentes, aunque ambos son flavivirus transmitidos por mosquitos. En la fase aguda inicial, los síntomas son similares —fiebre alta, dolores, náuseas— pero la fiebre amarilla tiene una segunda fase de daño orgánico (hígado, riñones, sangrado) que el dengue no tiene de la misma manera. El vector urbano de ambas es el Aedes aegypti, pero en el ciclo selvático de fiebre amarilla participan otros géneros de mosquitos.
¿Hay riesgo en Argentina?
Sí, en zonas específicas. Las provincias de Misiones, Corrientes y Formosa, y partes de Salta, Jujuy y Chaco tienen transmisión selvática activa o potencial. En Argentina, la vacuna se administra de forma gratuita a quienes residen o trabajan en esas zonas. Quienes viajan desde el resto del país a esas áreas deben consultar sobre la necesidad de vacunarse antes del viaje. Los brotes actuales en Brasil y Colombia no implican riesgo en las grandes ciudades argentinas, pero refuerzan la importancia de mantener la vacunación al día en las zonas endémicas del país.
En resumen
- La fiebre amarilla es causada por un flavivirus transmitido por mosquitos. No se contagia de persona a persona.
- En América Latina circula principalmente en el ciclo selvático: mosquitos Haemagogus y Sabethes transmiten el virus entre monos y personas que entran en zonas boscosas.
- El 85% se recupera tras la primera fase febril. El 15% entra en una fase tóxica grave con ictericia, daño renal y hemorragias —de esos, entre el 30 y el 60% muere.
- En 2025, la región registró un aumento de más de ocho veces en los casos respecto a 2024, con 235 confirmados y 96 muertes —una letalidad del 41%— en Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia. Casi todas las víctimas no estaban vacunadas.
- No hay tratamiento antiviral específico. El manejo es de soporte. La prevención es la única respuesta eficaz.
- La vacuna confiere inmunidad de por vida con una sola dosis. La protección comienza 10 días después de la aplicación.
- La baja cobertura vacunal —el promedio regional es del 67%, lejos del 95% recomendado— es la causa directa del resurgimiento actual.
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Fuentes consultadas:
- OMS – Fiebre amarilla
- OPS – Fiebre amarilla
- OPS – Alerta epidemiológica: aumento de casos en América Latina (febrero 2025)
- OPS – Riesgo sigue siendo alto en las Américas (mayo 2025)
- Manual MSD – Fiebre amarilla