¿Qué es la hepatitis A?
La hepatitis A es una infección aguda del hígado causada por el virus de la hepatitis A (VHA), un virus de ARN de la familia Picornaviridae. A diferencia de las hepatitis B y C, la hepatitis A nunca se vuelve crónica: es una enfermedad aguda y autolimitada de la que la gran mayoría de las personas se recupera por completo, con inmunidad de por vida.
Sin embargo, puede causar síntomas muy debilitantes durante semanas o meses y, en casos raros, derivar en una hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda), que puede ser mortal. Este riesgo aumenta con la edad y en personas con enfermedades hepáticas previas.
Según la OMS, se estima que en el mundo se producen alrededor de 1,5 millones de casos de hepatitis A por año.
Hepatitis A vs. B vs. C: la diferencia clave. La hepatitis A se transmite por vía digestiva (agua y alimentos contaminados) y no cronifica. La hepatitis B y C se transmiten por sangre y fluidos corporales y sí pueden volverse crónicas, causando cirrosis y cáncer de hígado. Son enfermedades distintas con vías de contagio completamente diferentes.
¿Cómo se contagia la hepatitis A?
La hepatitis A se transmite principalmente por vía fecal-oral: el virus sale del organismo de una persona infectada a través de las heces y entra al de otra persona por la boca. Esto puede ocurrir de varias formas:
1. Agua contaminada (vía muy frecuente)
El consumo de agua no potable contaminada con materia fecal es una de las principales causas de brotes de hepatitis A, especialmente en países o zonas con saneamiento deficiente. El VHA es extremadamente resistente: puede sobrevivir en el agua y en el ambiente durante meses a temperatura ambiente, y resiste el calor moderado.
2. Alimentos contaminados
Los alimentos se contaminan cuando son manipulados por personas infectadas que no se lavaron las manos, o cuando se riegan con agua contaminada. Los alimentos de mayor riesgo son:
- Mariscos y moluscos (ostras, mejillones, almejas) crudos o poco cocidos: filtran el agua y concentran el virus
- Verduras y frutas crudas regadas con agua contaminada o manipuladas sin higiene
- Agua y hielo de fuentes no potables
- Alimentos preparados y manipulados por personas con la infección activa
3. Contacto persona a persona (vía fecal-oral directa)
El contacto directo con una persona infectada puede transmitir el virus si no se tienen las precauciones adecuadas. Las situaciones de mayor riesgo son:
- Convivencia cercana (familia, hogar)
- Cambio de pañales sin lavado posterior de manos
- Guarderías y jardines maternales: los niños pequeños pueden tener la infección sin síntomas y eliminar el virus durante semanas, contagiando a adultos susceptibles
- Instituciones cerradas (geriátricos, internados, establecimientos penitenciarios)
4. Prácticas sexuales de riesgo
El sexo oral-anal (rimming) es una vía de transmisión reconocida, ya que implica contacto directo con la zona anal donde el virus está presente. En los últimos años se han registrado brotes en Europa y América entre hombres que tienen sexo con hombres por esta vía.
5. Vía sanguínea (poco frecuente)
La transmisión por sangre es posible pero rara. Puede ocurrir mediante el uso compartido de jeringas entre personas que se inyectan drogas, o —excepcionalmente— a través de transfusiones de sangre cuando el donante estaba en período de incubación (sin síntomas pero ya eliminando virus).
El VHA es un virus muy resistente. A diferencia de muchos otros virus, el de la hepatitis A puede sobrevivir en el ambiente durante meses, resiste el calor moderado (60 °C durante una hora) y no es destruido por alimentos poco cocinados. Se inactiva mediante cocción completa (al menos 5 minutos a temperatura alta), radiación ultravioleta y tratamiento con cloro.
¿Cuándo es contagiosa una persona con hepatitis A?
Este es uno de los aspectos más importantes —y más subestimados— de la hepatitis A: la persona es más contagiosa antes de que aparezcan los síntomas.
El período de contagiosidad se extiende desde:
- 2 semanas antes del inicio de los síntomas: la excreción del virus en heces es máxima en esta etapa. La persona se siente bien pero ya puede transmitir la enfermedad sin saberlo.
- Hasta 1 semana después de que aparece la ictericia (coloración amarilla de piel y ojos).
- En niños pequeños e inmunodeprimidos, la eliminación del virus puede extenderse hasta 10 semanas desde el inicio de los síntomas.
| Momento | ¿Contagioso? |
|---|---|
| 2 semanas antes de los síntomas (incubación) | ✅ Sí — máxima infectividad |
| Durante la fase de síntomas (antes de ictericia) | ✅ Sí |
| Primera semana de ictericia | ✅ Sí |
| Más de 1 semana después de inicio de ictericia | ❌ Generalmente no (en adultos sanos) |
| Niños pequeños e inmunodeprimidos | ⚠️ Pueden seguir siendo contagiosos hasta 10 semanas |
Período de incubación: ¿cuánto tarda en aparecer la hepatitis A?
El tiempo desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas es de 15 a 50 días, con un promedio de 28 a 30 días. Durante todo ese tiempo, la persona no tiene síntomas pero, como se explicó, ya puede transmitir el virus en las últimas 2 semanas de ese período.
Síntomas de la hepatitis A: ¿cómo reconocerla?
La intensidad de los síntomas varía mucho según la edad del paciente. Esta es una de las características más relevantes de la enfermedad:
En niños menores de 6 años
La infección suele ser completamente asintomática o con síntomas tan leves e inespecíficos que pasan desapercibidos. Solo el 10% desarrolla ictericia. Esto tiene una consecuencia epidemiológica importante: los niños pequeños son portadores y diseminadores silenciosos del virus.
En niños mayores, adolescentes y adultos
Más del 50% presenta la enfermedad sintomática. Los síntomas aparecen en dos fases:
Fase prodrómica (1-2 semanas antes de la ictericia):
- Fiebre (generalmente leve a moderada)
- Fatiga y malestar general intenso
- Náuseas, vómitos y pérdida del apetito
- Dolor abdominal (especialmente en el cuadrante superior derecho, donde está el hígado)
- Diarrea (más frecuente en niños)
- Dolores musculares y articulares
Fase ictérica (coloración amarilla):
- Ictericia: coloración amarillenta de la piel, la esclerótica (blanco de los ojos) y las mucosas. Es el signo más característico y aparece cuando el hígado ya no puede procesar normalmente la bilirrubina.
- Coluria: orina de color oscuro, similar al té o la Coca-Cola, por bilirrubina en la orina
- Acolia: heces de color claro o blanquecinas, por falta de bilirrubina en las deposiciones
- Hígado agrandado y doloroso (hepatomegalia)
- Picazón en la piel (prurito)
Los síntomas duran habitualmente 2 a 6 semanas, aunque en algunos casos pueden prolongarse o reaparecer hasta 6 meses (hepatitis A prolongada o recidivante). La recuperación completa es la regla.
Señal de alarma: hepatitis fulminante. En casos muy raros (alrededor del 0,2% de los casos clínicos), la hepatitis A puede desencadenar una insuficiencia hepática aguda grave con confusión, sangrado anormal y deterioro rápido. Este riesgo es mayor en adultos mayores y personas con enfermedades hepáticas crónicas previas. Ante cualquier signo de deterioro neurológico o sangrado en un paciente con hepatitis A, se requiere atención hospitalaria urgente.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de contraer hepatitis A?
Cualquier persona no vacunada ni previamente infectada puede contagiarse. Pero algunos grupos tienen mayor probabilidad de exposición o de desarrollar formas graves:
- Viajeros a países con alta endemicidad: África, Asia (excepto Japón), América Central y del Sur, Europa Oriental y Mediterránea. El riesgo es mayor si se consumen alimentos locales o agua de dudosa procedencia.
- Niños en guarderías y jardines maternales: especialmente los que aún usan pañales.
- Convivientes y contactos directos de personas infectadas.
- Hombres que tienen sexo con hombres (HSH): por el riesgo de transmisión sexual (oral-anal).
- Personas que se inyectan drogas (por compartir material).
- Personas con enfermedades hepáticas crónicas (hepatitis B o C, cirrosis, hepatopatías): mayor riesgo de evolución grave y fulminante.
- Trabajadores de sistemas cloacales y de saneamiento.
- Personal gastronómico sin vacunación adecuada.
- Personas sin hogar.
- Personas que viven en condiciones de hacinamiento o con saneamiento deficiente.
¿Cómo se diagnostica la hepatitis A?
Los síntomas de la hepatitis A (especialmente la ictericia) son clínicamente similares a los de otras hepatitis virales. El diagnóstico definitivo se confirma con un análisis de sangre:
- IgM anti-VHA: detecta anticuerpos de tipo IgM específicos contra el virus de la hepatitis A. Es el marcador de infección aguda reciente. Aparece entre 5 y 10 días después de la exposición, antes incluso de los síntomas, y persiste entre 3 y 6 meses.
- IgG anti-VHA: detecta anticuerpos de tipo IgG. Su presencia indica infección pasada o inmunidad por vacunación. Persiste de por vida.
- Transaminasas (ALT/AST) elevadas: reflejan el daño hepático. No son específicas de la hepatitis A pero orientan el diagnóstico.
- Bilirrubina elevada: explica la ictericia y la coloración de orina y heces.
- Pruebas de coagulación: siempre deben solicitarse para detectar signos precoces de insuficiencia hepática.
¿Cómo se trata la hepatitis A?
No existe tratamiento antiviral específico contra la hepatitis A. La enfermedad se resuelve sola con el tiempo y el manejo es sintomático y de soporte:
- Reposo durante la fase aguda
- Hidratación adecuada, especialmente si hay vómitos o diarrea
- Alimentación liviana, con preferencia por hidratos de carbono; evitar grasas y alimentos pesados
- Evitar el alcohol absolutamente, ya que el hígado inflamado es mucho más vulnerable a su toxicidad
- Evitar medicamentos hepatotóxicos como el paracetamol en dosis altas, ibuprofeno y otros AINEs, salvo indicación médica controlada
- No automedicarse
En casos de hepatitis A fulminante (insuficiencia hepática aguda), se requiere internación en unidad de cuidados intensivos y eventualmente un trasplante hepático.
¿Cómo prevenir el contagio de la hepatitis A?
1. Vacunación (la herramienta más eficaz)
Existe una vacuna segura, eficaz e inactivada contra la hepatitis A. Una sola dosis genera una protección del 95 al 99% al mes de su aplicación. Para protección a largo plazo se recomienda una segunda dosis (refuerzo) a partir de los 6 meses de la primera.
La vacuna está disponible en presentación pediátrica (a partir de los 12 meses) y de adultos. También existe una vacuna combinada hepatitis A + hepatitis B.
En Argentina, la vacuna contra la hepatitis A está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación desde 2005, con una dosis gratuita y obligatoria al año de vida. El impacto fue extraordinario: antes de la vacunación, la hepatitis A era la causa más frecuente de trasplante hepático pediátrico en el país; desde 2007, no se ha registrado ningún trasplante hepático en niños por esta causa.
Para adultos susceptibles no vacunados, la vacuna se indica con 2 dosis en los siguientes grupos de riesgo:
- Hombres que tienen sexo con hombres (HSH)
- Usuarios de drogas endovenosas
- Personas con enfermedad hepática crónica
- Viajeros a zonas de alta endemicidad
- Trabajadores de cloacas y saneamiento
- Personal gastronómico y de jardines maternales
- Personal de laboratorio que trabaja con el virus
2. Higiene de manos: fundamental
El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es la medida preventiva más importante después de la vacunación. Es especialmente crítico:
- Después de ir al baño
- Después de cambiar pañales
- Antes de preparar o manipular alimentos
- Antes de comer
El alcohol en gel no es suficientemente eficaz contra el VHA. El lavado con agua y jabón es más efectivo para eliminar este virus.
3. Agua y alimentos seguros
- Consumir solo agua potable o agua embotellada en zonas donde no hay garantía de potabilidad
- Si no hay certeza sobre la potabilidad, hervir el agua o potabilizarla (2 gotas de lavandina por litro)
- Cocinar completamente los mariscos y moluscos (especialmente ostras, mejillones y almejas)
- Lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas
- Evitar hielo de agua dudosa
- En viajes a países endémicos: "pelalo, hervirlo o dejalo" (pelar, cocinar o evitar)
4. Profilaxis postexposición
Si una persona no vacunada estuvo en contacto estrecho con un caso confirmado de hepatitis A, puede recibir:
- Vacuna antihepatitis A: es la opción preferida para personas sanas entre 12 meses y 40 años. Debe administrarse lo antes posible, idealmente en los primeros 14 días tras la exposición.
- Inmunoglobulina humana (gammaglobulina): para personas mayores de 40 años, inmunodeprimidos o menores de 12 meses. Ofrece protección pasiva inmediata pero temporal.
Hepatitis A en viajeros: lo que hay que saber
La hepatitis A es una de las infecciones prevenibles más frecuentes en viajeros internacionales. El riesgo es elevado en:
- África subsahariana y del Norte
- Asia (excepto Japón, Australia y Nueva Zelanda)
- América Central, Caribe y partes de América del Sur
- Europa del Este y países mediterráneos de menor desarrollo
- Oriente Medio
La vacunación previa al viaje es altamente recomendable para quienes visitan estas zonas. Basta con 1 dosis aplicada al menos 2 semanas antes de la partida para estar protegido. La segunda dosis se aplica luego para protección a largo plazo.
Preguntas frecuentes sobre el contagio de la hepatitis A
¿La hepatitis A se contagia por el aire o al hablar?
No. La hepatitis A no se transmite por el aire, por la tos o los estornudos. Necesita una vía fecal-oral: el virus debe llegar a la boca a través de alimentos, agua o manos contaminadas con materia fecal. No hay riesgo de contagio por el simple hecho de estar cerca de una persona infectada.
¿Me puedo contagiar hepatitis A dando la mano?
En teoría, si la persona infectada tiene el virus en sus manos (por higiene deficiente tras ir al baño) y luego vos te llevás la mano a la boca, podría transmitirse. En la práctica, el lavado de manos correcto elimina ese riesgo por completo.
¿La hepatitis A se vuelve crónica?
No. Es la diferencia fundamental con la hepatitis B y C. La hepatitis A siempre es una enfermedad aguda: el cuerpo elimina el virus por completo y el paciente se recupera con inmunidad de por vida. No existe la hepatitis A crónica, cirrosis por hepatitis A ni cáncer de hígado por esta causa.
¿Si tuve hepatitis A me puedo volver a enfermar?
No. Una vez que se supera la infección natural, el organismo genera anticuerpos (IgG anti-VHA) que brindan protección de por vida contra una nueva infección. No es necesario vacunarse si ya se tuvo la enfermedad.
¿Cuánto tiempo dura la protección de la vacuna?
Los estudios indican que la vacuna contra la hepatitis A genera protección que puede durar 20 años o más con el esquema completo de 2 dosis. Las proyecciones matemáticas sugieren que puede ser de por vida en muchos casos.
¿Los niños con hepatitis A pueden ir a la guardería o la escuela?
No durante el período de contagiosidad. Se recomienda que los niños con hepatitis A confirmada no concurran a la guardería o escuela durante al menos 1 semana después del inicio de la ictericia. En niños pequeños sin síntomas, la situación es más compleja ya que pueden seguir eliminando virus aunque se sientan bien.
¿Se puede tener hepatitis A sin ictericia?
Sí, muy frecuentemente. La mayoría de los niños pequeños (menores de 6 años) y muchos adultos pueden tener hepatitis A con síntomas leves o sin síntomas visibles, sin desarrollar ictericia. Esto dificulta el diagnóstico y favorece la transmisión inadvertida.
¿El alcohol de manos sirve para prevenir la hepatitis A?
El alcohol en gel tiene eficacia limitada contra el VHA, ya que este virus tiene una estructura que lo hace más resistente a los alcoholes que muchos otros virus. El lavado con agua y jabón es significativamente más efectivo y debe ser la medida de higiene prioritaria.
Resumen: lo más importante sobre el contagio de la hepatitis A
- La hepatitis A se transmite por vía fecal-oral: agua contaminada, alimentos contaminados (especialmente mariscos crudos), contacto directo con personas infectadas y, menos frecuentemente, vía sexual (oral-anal) o sanguínea.
- La persona es más contagiosa 2 semanas antes de los síntomas, cuando aún no sabe que está enferma.
- Los niños pequeños suelen ser asintomáticos pero eliminan el virus durante semanas y son una fuente importante de contagio para adultos.
- A diferencia de la hepatitis B y C, nunca se vuelve crónica y se cura sola.
- La vacunación es la medida preventiva más eficaz, con protección del 95-99% desde la primera dosis.
- El lavado de manos con agua y jabón es la segunda medida más importante; el alcohol en gel tiene eficacia limitada contra este virus.
- En Argentina, la vacuna es gratuita y obligatoria al año de vida desde 2005, con resultados extraordinarios: cero trasplantes hepáticos infantiles por esta causa desde 2007.
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Fuentes consultadas:
- Organización Mundial de la Salud (OMS) – Hepatitis A
- Ministerio de Salud de Argentina – Hepatitis A y vacunación
- Manual MSD – Hepatitis A
- Comité Asesor de Vacunas de la AEP – Hepatitis A (cap. 28)
- AEP – Recomendación de vacunación frente a la hepatitis A (2025)
- Organización Panamericana de la Salud (OPS) – Vacunas contra la hepatitis