¿Qué es el impétigo?
El impétigo es la infección bacteriana superficial de la piel más frecuente en niños. Según la OMS, es el tercer trastorno cutáneo más común en la infancia, después del eccema y las verrugas virales. Se caracteriza por la aparición de pequeñas lesiones que evolucionan a ampollas o costras de color miel —la "costra melicérica" que lo hace inconfundible— y es altamente contagioso: puede propagarse de un niño a otro en cuestión de horas en una guardería o escuela.
La mayoría de los casos son leves, se tratan con antibiótico tópico y no dejan cicatrices. Pero hay formas más profundas y complicaciones que justifican atención médica rápida, y hay un detalle sobre la transmisión que muchos padres no conocen: el niño puede estar contagiando impétigo incluso antes de que aparezca la primera costra visible.
¿Dónde es más frecuente? El impétigo es más prevalente en climas tropicales y subtropicales —exactamente el perfil de buena parte de Hispanoamérica. El calor y la humedad favorecen la proliferación bacteriana en la piel, y los picos de casos se dan en los meses más cálidos y húmedos: final del verano y principio del otoño. En regiones más frías, también se ven casos frecuentes en invierno, donde los niños comparten espacios cerrados.
Las bacterias causantes: dos patógenas en un mismo diagnóstico
El impétigo puede ser causado por dos bacterias distintas, que a veces actúan juntas:
- Staphylococcus aureus: la bacteria más frecuente en los casos actuales, especialmente en el impétigo bulloso. Vive de forma habitual en la nariz y la piel de personas sanas sin causarles ningún problema. Algunas cepas producen toxinas que separan las capas de la piel formando ampollas (toxinas exfoliativas).
- Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A): el responsable clásico del impétigo no bulloso. La misma bacteria que produce la faringitis estreptocócica y la escarlatina. Es el que puede ocasionar la complicación renal más importante del impétigo: la glomerulonefritis postestreptocócica.
En muchos casos, ambas bacterias están presentes simultáneamente. Saber cuál predomina tiene importancia para el tratamiento, especialmente cuando las lesiones no responden al antibiótico inicial.
Los tres tipos de impétigo
1. Impétigo no bulloso (costroso) — el más frecuente
Representa el 70% de todos los casos. Puede estar causado por estafilococo, por estreptococo o por ambos. La evolución clásica pasa por cuatro momentos:
- Aparecen pequeñas pápulas rojas parecidas a picaduras de mosquito, sin ampolla visible aún
- Esas pápulas se convierten rápidamente en vesículas o pústulas (pequeñas ampollas con líquido claro o amarillento)
- Las vesículas se rompen espontáneamente y forman la costra color miel —dorada, amarillenta o color caramelo— que es el signo más reconocible del impétigo. Estas costras tienen una textura húmeda y levemente pegajosa
- Con tratamiento, las costras se caen en 7 a 10 días. Sin tratamiento, pueden persistir semanas
Las lesiones aparecen principalmente en la cara —alrededor de la nariz y la boca— y en las extremidades. Producen picor moderado pero raramente dolor. No suelen acompañarse de fiebre. La curación no deja cicatrices, aunque puede dejar manchas rojizas o pardas que desaparecen solos en semanas o meses.
2. Impétigo bulloso — causado exclusivamente por estafilococo
Esta variante es producida únicamente por cepas de Staphylococcus aureus que secretan toxinas exfoliativas capaces de cortar las uniones entre las células de la piel. El resultado son ampollas más grandes (de 1 a 2 cm o más), de paredes frágiles, llenas de líquido claro que rápidamente se vuelve turbio. Las ampollas se rompen con facilidad y dejan una superficie roja y brillante, con costras más amarillas y persistentes que las del tipo no bulloso.
Diferencias clave con el impétigo no bulloso:
- Afecta preferentemente el tronco, axilas, ingles, brazos y piernas; con menos frecuencia la cara
- Es más común en recién nacidos y bebés menores de 2 años
- Puede acompañarse de fiebre, malestar general y pérdida de apetito
- Las lesiones son más rápidas en propagarse y tardan más en sanar
3. Ectima — la forma más profunda
El ectima es el impétigo que penetra a través de la epidermis hasta la dermis, produciendo úlceras dolorosas con bordes rojos bien definidos y costras gruesas amarillentas o grisáceas. A diferencia de los otros tipos, puede dejar cicatrices. Afecta más frecuentemente los miembros inferiores. Es más común en personas con higiene deficiente, desnutrición, diabetes o inmunosupresión, y en climas tropicales y húmedos. Requiere siempre tratamiento antibiótico sistémico.
¿Cómo se contagia el impétigo?
La vía principal: contacto directo con las lesiones
El impétigo se contagia cuando el líquido de las vesículas o la costra húmeda de una persona infectada entra en contacto con la piel de otra persona. Ese líquido contiene millones de bacterias. El contacto puede ser:
- Directo: tocar la lesión del niño infectado con las manos y luego tocarse la cara, o simplemente el contacto físico durante el juego
- A través de objetos recién contaminados: toallas, ropa, sábanas, juguetes o útiles escolares que tuvieron contacto con las lesiones. Las bacterias pueden sobrevivir en superficies húmedas por varias horas
La autoinoculación: cómo el impétigo se extiende por el propio cuerpo
La autoinoculación es uno de los mecanismos más frecuentes de extensión del impétigo y uno de los más ignorados por los padres. Cuando el niño se rasca una lesión y luego toca otra zona de su propia piel, lleva la bacteria a ese nuevo sitio y aparece una lesión nueva. Por eso el impétigo "viaja": empieza en la nariz, el niño se rasca, y aparecen lesiones en los brazos, el tronco o el cuero cabelludo. Mantener las uñas cortas y limpias, y lavarse las manos después de tocar las lesiones, son las medidas más eficaces para evitar la extensión.
El portador nasal: la fuente silenciosa de recurrencias
Hasta el 30% de las personas sanas son portadoras nasales de Staphylococcus aureus sin tener ninguna lesión visible. El estafilococo vive en sus fosas nasales de forma asintomática, y desde allí puede llegar a la piel cuando se frotan la nariz o se tocan la cara. En familias donde un niño tiene impétigo recurrente, con frecuencia hay un portador nasal entre los convivientes que está reinfectando al niño continuamente. En esos casos, tratar solo las lesiones sin descolonizar al portador nasal lleva al fracaso terapéutico y a recaídas interminables.
¿Cuánto tiempo es contagioso el impétigo?
Mientras haya lesiones activas y húmedas (vesículas, pústulas o costras no completamente secas), el niño es contagioso. Con tratamiento antibiótico:
- El contagio cesa 24 a 48 horas después de iniciar el antibiótico (tópico u oral)
- El niño puede volver a la escuela o guardería pasadas esas 24–48 horas, siempre que las lesiones estén cubiertas si están en zonas expuestas
Sin tratamiento, el impétigo puede ser contagioso durante semanas y propagarse masivamente en el entorno escolar o familiar.
¿Qué favorece el contagio y el desarrollo del impétigo?
Para que la bacteria produzca impétigo, generalmente necesita una puerta de entrada en la piel. Cualquier pequeña lesión puede ser suficiente:
- Picaduras de mosquitos o insectos (frecuentísimas en climas tropicales): los niños se rascan y rompen la barrera cutánea
- Heridas, raspaduras o cortes pequeños
- Eccema o dermatitis atópica: la piel ya inflamada y dañada es el terreno más fértil para el impétigo
- Varicela activa: las vesículas de la varicela son una puerta de entrada perfecta para el estafilococo
- Quemaduras solares, rozaduras o ampollas por calzado
- Rinitis crónica con estornudos frecuentes que irritan el labio superior o el área peribucal
Período de incubación
Entre el contacto con la bacteria y la aparición de las primeras lesiones pasan 1 a 3 días. La rapidez en la que se desarrollan las lesiones hace que el control en entornos como guarderías sea especialmente difícil.
Diagnóstico: cómo reconocer el impétigo
El diagnóstico es clínico en la gran mayoría de los casos: el aspecto de la costra color miel en la cara de un niño en edad preescolar, combinado con el contexto epidemiológico (temporada cálida, guardería con brote), es suficientemente característico. No se necesita ningún análisis para iniciar el tratamiento en un caso típico.
Se recurre a pruebas de laboratorio (cultivo del exudado de la lesión con antibiograma) en situaciones específicas:
- Lesiones que no responden al antibiótico tópico después de 5–7 días
- Sospecha de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), especialmente en niños que vienen de zonas de alta prevalencia o con recaídas frecuentes
- Impétigo extenso que requiere antibiótico oral, para guiar la elección del fármaco
- Brotes en instituciones cerradas
Diagnóstico diferencial: qué puede confundirse con impétigo
| Condición | Cómo distinguirla del impétigo |
|---|---|
| Herpes labial | Las vesículas del herpes son agrupadas, dolorosas y siempre en el mismo lugar (borde del labio). El impétigo empieza en piel sana con costras que se extienden a zonas nuevas |
| Varicela | Las lesiones de la varicela son generalizadas, en distintos estadios simultáneos (pápulas, vesículas y costras al mismo tiempo), producen fiebre y se inician en el tronco. El impétigo empieza localizado, sin distribución generalizada y sin el patrón característico de la varicela |
| Eccema (dermatitis atópica) | El eccema produce eccema crónico en pliegues y zona de las mejillas. Pero el eccema sobreinfectado puede tener costras melicéricas —en ese caso, el diagnóstico es impétigo secundario sobre eccema |
| Tiña o hongos | Las lesiones fúngicas son circulares con bordes más definidos y escamas. No producen las costras húmedas doradas del impétigo. No responden a antibióticos |
| Picaduras sobreinfectadas | Pueden verse exactamente igual al impétigo no bulloso en estadios iniciales. La diferencia es el antecedente de picadura y la distribución (las picaduras suelen estar en zonas expuestas y en patrón de distribución lineal o agrupado) |
Tratamiento
Antes del antibiótico: la limpieza de las costras
El primer paso —y con frecuencia el más descuidado— es limpiar las lesiones antes de aplicar el antibiótico. Las costras actúan como barrera física que impide que la pomada llegue a la bacteria viva debajo. Para retirarlas:
- Remojar la zona con agua tibia y jabón suave durante varios minutos hasta que la costra se ablande
- Retirar suavemente con una gasa o paño limpio, sin frotar con fuerza
- Secar con palmadas suaves y aplicar el antibiótico tópico inmediatamente después
Tratamiento tópico: para lesiones localizadas
| Antibiótico tópico | Posología habitual | Duración | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Mupirocina 2% (ungüento o crema) | 3 veces al día | 7–10 días | Primera elección en muchos países de la región. Amplia disponibilidad. Tasa de curación 85–95%. Activo frente a SARM. No usar en exceso (genera resistencia) |
| Ácido fusídico 2% (crema) | 2–3 veces al día | 7–10 días | Muy utilizado en Hispanoamérica. Eficacia similar a mupirocina. Atención: resistencias cruzadas posibles con meticilina |
| Retapamulina 1% (ungüento) | 2 veces al día | 5 días | Disponibilidad variable en la región. Menor riesgo de resistencias. Aprobado para niños mayores de 9 meses |
| Ozenoxacina 1% (crema) | Cada 12 horas | 5 días | Quinolona tópica no fluorada. Activa frente a SARM. Útil cuando no responde a mupirocina o ácido fusídico. Disponibilidad limitada en la región |
Las guías más recientes también mencionan el peróxido de hidrógeno en gel como opción de primera línea para impétigo localizado no complicado (especialmente en Europa), con eficacia comparable a los antibióticos tópicos y sin riesgo de generar resistencias bacterianas. Su disponibilidad en Hispanoamérica es variable.
Tratamiento oral: para lesiones extensas o complicadas
Los antibióticos orales están indicados cuando:
- Las lesiones son muy numerosas o extensas (más de 5 lesiones o área mayor de 2 cm)
- Hay ectima (impétigo profundo)
- Existen síntomas sistémicos (fiebre, malestar general)
- El impétigo bulloso es extenso
- No hubo respuesta al tratamiento tópico después de 5–7 días
- Afecta a varios miembros del mismo hogar simultáneamente
- Hay enfermedades subyacentes (diabetes, inmunosupresión, eccema grave)
| Antibiótico oral | Posología habitual (pediátrica) | Duración | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Cefalexina | 25–50 mg/kg/día en 4 dosis | 7 días | Primera elección sistémica. Cubre estafilococo y estreptococo. Ampliamente disponible en la región |
| Cefadroxilo | 30 mg/kg/día en 2 dosis | 7 días | Equivalente a cefalexina con mejor posología (2 tomas/día) |
| Cloxacilina / Dicloxacilina | 50 mg/kg/día en 4 dosis | 7 días | Activas específicamente contra estafilococo. En desuso relativo frente a cefalosporinas |
| Cotrimoxazol (TMP-SMX) | 6–12 mg TMP/kg/día en 2 dosis | 5–10 días | Reservado para sospecha o confirmación de SARM comunitario (SARM-AC). No es de primera línea en impétigo por estreptococo |
| Clindamicina | 20–30 mg/kg/día en 3 dosis | 7 días | Alternativa en alérgicos a betalactámicos o SARM. Atención: resistencias en aumento |
El problema del SARM comunitario en Hispanoamérica
El Staphylococcus aureus resistente a meticilina adquirido en la comunidad (SARM-AC) es una bacteria que resiste a la mayoría de los antibióticos habituales y produce impétigo de difícil tratamiento. Su prevalencia varía mucho según la región: es significativamente más frecuente en países de América Latina que en Europa. En niños que tienen impétigo recurrente, que no mejoran con el tratamiento estándar, o que provienen de comunidades con alta circulación de SARM, el cultivo con antibiograma es imprescindible antes de cambiar el antibiótico.
¿Cuándo volver a la escuela?
El niño puede volver a la escuela o guardería 24 a 48 horas después de iniciar el tratamiento (tópico u oral), siempre que no tenga lesiones abiertas en zonas expuestas o, si las tiene, que estén cubiertas con apósito. Si no recibe tratamiento, debe quedarse en casa hasta que todas las lesiones estén completamente secas y costrosas, sin líquido visible.
Complicaciones
La gran mayoría de los casos de impétigo se resuelven sin complicaciones. Las más frecuentes son:
Celulitis y erisipela
Si la infección superficial progresa hacia las capas más profundas de la piel, puede desarrollarse una celulitis (infección del tejido subcutáneo) o una erisipela (celulitis superficial con compromiso linfático). Se manifiesta como una zona de piel roja, caliente, hinchada y dolorosa alrededor de las lesiones. Requiere antibiótico sistémico y a veces hospitalización.
Glomerulonefritis postestreptocócica
Esta es la complicación más importante y exclusivamente asociada a las cepas nefrogénicas de Streptococcus pyogenes (en especial los tipos 49, 55, 57 y 59). El sistema inmune, al atacar al estreptococo, produce anticuerpos que también dañan los glomérulos renales. Aparece entre 1 y 4 semanas después del impétigo estreptocócico y se manifiesta con:
- Orina oscura (marrón, color té o "agua de lavado de carne") por presencia de sangre
- Edema de cara, especialmente párpados hinchados al despertar
- Hipertensión arterial
- Disminución del volumen de orina
Es más frecuente en niños entre 2 y 4 años. La mayoría de los casos se resuelven solos en semanas a meses, pero pueden requerir hospitalización. A diferencia de la glomerulonefritis secundaria a faringitis estreptocócica, en este caso el antibiótico no la previene con certeza una vez que comenzó el proceso inmunológico, pero sí elimina la bacteria y corta la cadena de contagio.
Importante: el impétigo estreptocócico no produce fiebre reumática (a diferencia de la faringitis estreptocócica). La fiebre reumática solo se origina a partir de infecciones estreptocócicas del tracto respiratorio, no de la piel.
Síndrome de piel escaldada estafilocócica
En bebés y niños muy pequeños, las toxinas del estafilococo producidas en un foco de impétigo bulloso pueden diseminarse por la sangre y afectar zonas de piel alejadas de las lesiones originales. El resultado es una separación generalizada de la capa superficial de la piel —como una quemadura extendida— que se llama síndrome de piel escaldada estafilocócica. Es una emergencia pediátrica que requiere hospitalización, hidratación y antibiótico intravenoso.
Impétigo recurrente: cuando siempre vuelve
Algunos niños tienen impétigo que reaparece una y otra vez, en el mismo lugar o en lugares diferentes. Las causas más frecuentes son:
- Portador nasal no tratado (el propio niño o un conviviente): es la causa más frecuente de recurrencia. El estafilococo del interior de la nariz migra constantemente a la piel. El tratamiento consiste en aplicar mupirocina nasal (en el interior de las fosas nasales) cada 12 horas durante 5 días, a veces acompañado de baños corporales con jabón de clorhexidina al 2–4%
- Eccema o dermatitis atópica subyacente no controlada: la piel dañada del eccema es una puerta de entrada permanente para las bacterias
- Higiene insuficiente de manos y uñas del niño
- Cepas resistentes a los antibióticos tópicos utilizados (SARM)
Prevención
En el caso activo: cortar la cadena de contagio
- Lavar las lesiones suavemente con agua y jabón dos veces al día
- Cubrir las lesiones con un apósito no adherente para evitar el contacto con otros
- Lavarse las manos inmediatamente después de tocar las lesiones
- Mantener las uñas del niño cortas y limpias para reducir la autoinoculación
- Lavar diariamente en agua caliente la ropa, las toallas y las sábanas del niño infectado
- No compartir toallas, ropa ni objetos de higiene personal
- No se deben aplicar los dedos directamente sobre las lesiones; usar guantes desechables al aplicar la pomada
- Desinfectar juguetes o superficies que el niño toca frecuentemente
Para prevenir el impétigo en niños susceptibles
- Tratar rápidamente las picaduras de insectos para evitar que el niño se rasque y rompa la piel
- Mantener el eccema o la dermatitis atópica bien controlados con emolientes y el tratamiento indicado
- Baño diario con jabón suave, especialmente en épocas calurosas
- Limpiar bien cualquier herida pequeña con agua y jabón, y cubrirla
- En guarderías y escuelas: educar a los niños en el lavado de manos y reportar lesiones sospechosas rápidamente
Preguntas frecuentes sobre el impétigo
¿El impétigo siempre aparece en la cara?
No. El impétigo no bulloso es más frecuente en la cara (alrededor de la nariz y la boca), pero puede aparecer en cualquier zona de la piel expuesta, especialmente donde hay heridas o picaduras. El impétigo bulloso afecta más el tronco, las axilas y las extremidades. El ectima se ve principalmente en los miembros inferiores.
¿El impétigo deja marcas o cicatrices?
El impétigo no bulloso y el bulloso se curan sin dejar cicatrices, aunque pueden dejar manchas de pigmentación (más claras o más oscuras que el resto de la piel) que desaparecen solos en semanas a meses. El ectima, al ser más profundo, sí puede dejar cicatrices permanentes.
¿Un adulto puede tener impétigo?
Sí, aunque es mucho menos frecuente que en niños. Los adultos inmunocomprometidos, diabéticos, o con enfermedad cutánea subyacente tienen mayor riesgo. También es frecuente en adultos que practican deportes de contacto (lucha, rugby) donde hay abrasiones cutáneas frecuentes y contacto piel a piel.
¿Puedo bañar al niño si tiene impétigo?
Sí, y de hecho es importante. El baño diario con jabón suave ayuda a limpiar las bacterias de la superficie de la piel y facilita la eliminación de las costras antes de aplicar el antibiótico. Lo que no debe hacerse es frotar las lesiones con vigor ni usar esponjas que puedan raspar las costras y extender el líquido a otras partes del cuerpo. Baño con agua tibia, jabón neutro, palmadas suaves para secar.
¿Las mascotas pueden transmitir impétigo?
El impétigo humano está causado por bacterias que viven específicamente en humanos. Las mascotas no son una fuente habitual de transmisión del impétigo en las personas. Sin embargo, los perros pueden tener una infección similar (pioderma canina por Staphylococcus intermedius) que no se transmite a los humanos de forma significativa.
En resumen
- El impétigo es la infección bacteriana de piel más frecuente en niños, causada por Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes o ambos. Las costras color miel alrededor de la nariz y la boca son su signo más reconocible.
- Se contagia por contacto directo con las lesiones o con objetos contaminados. El niño también puede extendérselo a sí mismo rascándose. Uñas cortas y lavado de manos son las medidas clave.
- El contagio cesa 24 a 48 horas después de iniciar el antibiótico. Sin tratamiento, puede contagiar durante semanas.
- El tratamiento de primera línea para lesiones localizadas es la pomada de mupirocina o ácido fusídico, aplicada después de limpiar bien las costras. Las lesiones extensas o complicadas requieren antibiótico oral (cefalexina o cefadroxilo).
- Las complicaciones son raras pero importantes: la más grave es la glomerulonefritis postestreptocócica. El impétigo estreptocócico, a diferencia de la faringitis, no produce fiebre reumática.
- Los impétigoes recurrentes frecuentemente tienen como causa un portador nasal en el propio niño o en un conviviente. Tratarlo con mupirocina nasal corta el ciclo de recaídas.
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Fuentes consultadas:
- Manual MSD – Impétigo y ectima (revisado jun 2023)
- Mayo Clinic – Impétigo
- Guía-ABE – Infecciones de la piel y partes blandas: impétigo, celulitis, absceso (v.2.0/2019)
- MedlinePlus – Impétigo
- Pediamécum AEP – Mupirocina