¿Qué es la hepatitis B?
La hepatitis B es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis B (VHB). A diferencia de lo que mucha gente cree, no es solo una enfermedad de personas que consumen drogas intravenosas ni algo del pasado: en 2022 había 254 millones de personas viviendo con hepatitis B crónica en el mundo, y ese año causó 1,1 millones de muertes —la misma cantidad que la tuberculosis.
Lo que convierte a la hepatitis B en una amenaza seria no es la infección aguda —que en adultos se resuelve sola en la mayoría de los casos— sino su capacidad de volverse crónica y silenciosa durante décadas, dañando el hígado hasta producir cirrosis o cáncer hepático sin que la persona sienta absolutamente nada. Y lo que la convierte en un problema con solución es que existe una vacuna con eficacia del 95 al 100%, la primera vacuna de la historia capaz de prevenir un cáncer.
En las Américas: más de 10 millones de personas viven con hepatitis B o C crónica. Solo el 23% sabe que está infectada. Entre 60.000 y 100.000 personas mueren cada año en la región por complicaciones de estas hepatitis. La OPS tiene como objetivo eliminar la hepatitis B como problema de salud pública para 2030.
¿Cómo se contagia la hepatitis B?
El VHB se transmite a través del contacto con fluidos corporales de una persona infectada: sangre, semen, secreciones vaginales y —en menor medida— saliva. Es un virus extraordinariamente resistente: puede sobrevivir en superficies secas hasta 7 días y es entre 50 y 100 veces más infeccioso que el VIH.
De madre a hijo durante el parto (transmisión vertical)
Es la vía más relevante a nivel global y la principal responsable de la hepatitis crónica. Un bebé nacido de una madre con hepatitis B activa tiene entre el 70 y el 90% de riesgo de infectarse durante el parto si no recibe profilaxis inmediata. Y si se infecta en ese momento, tiene más del 90% de probabilidad de desarrollar hepatitis crónica: el sistema inmune del recién nacido no es capaz de eliminar el virus.
Por eso la vacunación en las primeras 24 horas de vida es tan crítica, y por eso las embarazadas con hepatitis B activa reciben tratamiento antiviral (tenofovir) a partir de la semana 28 para reducir la carga viral antes del nacimiento.
Contacto sexual sin protección
La transmisión sexual es la vía más frecuente en países de baja prevalencia como la mayoría de América Latina, Norteamérica y Europa. El virus está presente en altas concentraciones en el semen y las secreciones vaginales. Se transmite durante el sexo vaginal, anal y oral sin preservativo con una persona infectada.
Sangre y material contaminado
Compartir o reutilizar agujas y jeringas (tanto en consumo de drogas intravenosas como en entornos de salud con material no esterilizado) es una vía altamente eficiente de transmisión. También representan riesgo:
- Tatuajes y piercings realizados con material no estéril
- Compartir elementos de uso personal que puedan tener trazas de sangre: maquinillas de afeitar, cortaúñas, cepillos de dientes
- Accidentes con agujas en trabajadores de salud
- Transfusiones de sangre en países sin cribado sistemático de donantes (en la mayoría de los países de América Latina y Caribe el cribado es rutinario desde hace décadas, por lo que este riesgo es actualmente muy bajo)
Lo que NO transmite la hepatitis B
Este es uno de los puntos donde más mitos circulan. El VHB no se transmite por:
- Contacto casual: abrazos, apretones de manos, besos en la mejilla
- Tos o estornudos
- Compartir alimentos, bebidas o utensilios de cocina
- Agua de piscinas o instalaciones sanitarias compartidas
- Picaduras de mosquitos u otros insectos
- Lactancia materna (salvo que haya grietas con sangre y el bebé no esté vacunado)
Una persona con hepatitis B puede y debe llevar una vida social normal. No hay razones para que sea excluida de espacios compartidos, del trabajo, la escuela ni ningún otro ámbito cotidiano.
El dato que más sorprende: la edad del contagio lo cambia todo
La probabilidad de que la infección se vuelva crónica depende casi exclusivamente de la edad en que ocurre el contagio:
| Edad al momento del contagio | Probabilidad de cronificación |
|---|---|
| Recién nacido (transmisión perinatal) | 90% desarrolla hepatitis crónica |
| Niño de 1 a 5 años | 30 a 50% desarrolla hepatitis crónica |
| Adulto sano | Menos del 5 al 10% se cronifica; el 90% se recupera |
Esto explica por qué la carga global de hepatitis crónica está tan concentrada en Asia y África subsahariana: son regiones donde históricamente el contagio ocurría de madre a hijo o en la primera infancia, cuando el sistema inmune todavía no es capaz de eliminar el virus por su cuenta. También explica por qué vacunar al recién nacido en las primeras 24 horas de vida es el punto de intervención más poderoso.
Período de incubación
Entre el contagio y los primeros síntomas transcurren entre 60 y 150 días (promedio de 90 días, es decir, aproximadamente 3 meses). En la hepatitis crónica, la infección puede mantenerse completamente asintomática durante años o décadas.
Síntomas: una enfermedad con dos caras muy distintas
Hepatitis B aguda
La mayoría de los adultos con hepatitis B aguda presentan síntomas leves o moderados, aunque algunas personas no sienten nada. Cuando aparecen, los síntomas incluyen:
- Cansancio y debilidad marcados
- Pérdida de apetito, náuseas y vómitos
- Dolor o molestia en el cuadrante superior derecho del abdomen (zona del hígado)
- Fiebre leve
- Ictericia: coloración amarillenta de la piel y la esclerótica (parte blanca de los ojos). Es el síntoma más reconocible pero no siempre está presente
- Orina oscura (color marrón o anaranjado, similar al té)
- Heces pálidas o aclaradas
- Dolor articular
En adultos sanos, la hepatitis B aguda se resuelve espontáneamente en 2 a 3 meses en la mayoría de los casos. El hígado vuelve a la normalidad en 4 a 6 meses.
En una minoría pequeña (menos del 1%), la hepatitis aguda puede evolucionar a hepatitis fulminante: un fallo hepático masivo y agudo que es una emergencia médica con alta mortalidad y puede requerir trasplante de hígado de urgencia.
Hepatitis B crónica: el silencio que destruye
La hepatitis B crónica es, en la mayoría de los casos, completamente asintomática durante años o décadas. La persona se siente bien, vive con normalidad, y mientras tanto el virus puede estar replicándose y causando inflamación hepática sostenida que, con el tiempo, genera cicatrización progresiva del tejido hepático.
Solo el 13% de las personas con hepatitis B crónica en el mundo sabe que la tiene. El resto la descubre casualmente en un análisis de sangre o, lo que es peor, cuando ya hay daño hepático avanzado.
Cuando aparecen síntomas en la hepatitis crónica, suelen indicar que la enfermedad hepática ya ha progresado:
- Cansancio crónico inexplicable
- Ictericia recurrente
- Hinchazón abdominal (ascitis: acumulación de líquido en el abdomen)
- Edemas en piernas
- Tendencia al sangrado y hematomas fáciles
- Confusión mental (encefalopatía hepática: cuando el hígado ya no puede filtrar toxinas)
Complicaciones de la hepatitis B crónica
El VHB es la segunda causa de cáncer en seres humanos según la OMS, después del tabaco. El 80% de los casos de hepatocarcinoma (cáncer primario de hígado) registrados en el mundo tienen como causa subyacente al VHB.
- Cirrosis hepática: entre el 25 y el 30% de las personas con hepatitis B crónica activa desarrolla cirrosis. El tejido hepático normal es reemplazado por tejido cicatrizal que impide el funcionamiento normal del hígado. Una vez establecida la cirrosis, el riesgo de descompensación (acumulación de líquido, sangrado digestivo, insuficiencia hepática) aumenta significativamente
- Carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado): el riesgo de desarrollarlo es varias veces mayor en personas con hepatitis B crónica. Puede aparecer incluso sin cirrosis establecida, lo que hace al VHB especialmente peligroso
- Insuficiencia hepática: estadio final del daño hepático, requiere trasplante de hígado para sobrevivir
- Coinfección con hepatitis D: el virus de la hepatitis D (VHD) solo puede infectar a personas que ya tienen hepatitis B —necesita al VHB para replicarse. La coinfección B+D agrava enormemente el cuadro: sin tratamiento, causa cirrosis en el 70% de los casos
Diagnóstico: los marcadores que hay que conocer
El diagnóstico de hepatitis B se realiza con análisis de sangre. Los marcadores más relevantes son:
| Marcador | Qué indica si es positivo |
|---|---|
| HBsAg (antígeno de superficie) | Infección activa (aguda o crónica). Si persiste más de 6 meses: hepatitis crónica |
| Anti-HBs (anticuerpo anti-superficie) | Inmunidad: por vacunación o por haber tenido y curado la infección |
| Anti-HBc IgM | Infección reciente (aguda) |
| Anti-HBc IgG | Infección pasada o crónica (contacto previo con el virus) |
| HBeAg (antígeno e) | Replicación viral activa intensa; mayor contagiosidad |
| Anti-HBe | Señal de menor replicación viral activa |
| ADN-VHB (carga viral) | Cantidad de virus en sangre. Determina la necesidad y eficacia del tratamiento |
Además de estos marcadores, el seguimiento de una persona con hepatitis B crónica incluye transaminasas (GOT/GPT), función hepática completa, ecografía abdominal y, en casos indicados, elastografía hepática (para medir la rigidez del hígado como indicador de fibrosis).
Tratamiento
Hepatitis B aguda
En la mayoría de los adultos, la hepatitis B aguda no requiere tratamiento antiviral específico: el sistema inmune la resuelve solo. El manejo es de soporte: reposo, buena hidratación, alimentación equilibrada y vigilancia médica. No debe consumirse alcohol durante la infección aguda. Solo en casos de hepatitis fulminante o grave se inicia tratamiento antiviral de urgencia.
Hepatitis B crónica
No toda persona con hepatitis B crónica necesita tratamiento. Existe una categoría llamada "portador inactivo" en la que el sistema inmune tiene al virus controlado con carga viral muy baja y sin inflamación hepática activa: estas personas no requieren antivirales pero sí seguimiento regular.
Cuando hay indicación de tratamiento —carga viral elevada, inflamación o fibrosis hepática activa— los fármacos de primera línea son:
- Tenofovir (TDF o TAF): pastilla de toma diaria. Alta potencia antiviral, baja tasa de resistencias. También es el antiviral de primera línea para el VIH, lo que lo hace especialmente útil en personas coinfectadas
- Entecavir: pastilla de toma diaria. Alta potencia y muy baja tasa de resistencias en pacientes sin tratamiento previo
Una aclaración fundamental: el tratamiento antiviral no cura la hepatitis B. El objetivo es suprimir la replicación viral a niveles indetectables para detener el daño hepático, reducir el riesgo de cirrosis y cáncer, y disminuir la contagiosidad. La gran mayoría de los pacientes que inician tratamiento deben continuarlo de por vida. La curación virológica completa (desaparición del HBsAg) ocurre solo en el 1% de los casos.
En contraste, la hepatitis C sí tiene cura con los antivirales de acción directa actuales —con tasas de curación superiores al 95%. La hepatitis B, por ahora, no.
La vacuna: el arma más poderosa
La vacuna contra la hepatitis B es una de las más efectivas que existen. Protege al 95-100% de las personas que la reciben correctamente. Fue la primera vacuna de la historia desarrollada específicamente para prevenir un cáncer (el hepatocarcinoma).
Esquema de vacunación
- Recién nacidos: primera dosis dentro de las primeras 24 horas de vida. Esta dosis es la más crítica porque interrumpe la transmisión vertical (de madre a hijo). Seguida de 2 a 3 dosis adicionales durante el primer año de vida según el calendario nacional de cada país
- Niños y adolescentes no vacunados: pueden completar el esquema en cualquier momento
- Adultos no vacunados: 3 dosis (0, 1 y 6 meses). Está disponible en los sistemas de salud de la región
- Grupos prioritarios en adultos: trabajadores de salud, personas con múltiples parejas sexuales, usuarios de drogas intravenosas, personas que viven con VIH, pacientes en hemodiálisis, convivientes de personas con hepatitis B crónica
¿Cómo saber si la vacuna funcionó?
Con un análisis de sangre que mide el nivel de anti-HBs. Un título ≥10 mUI/mL indica protección. En personas inmunocompetentes que completaron el esquema, la protección generalmente persiste toda la vida y no se requieren refuerzos rutinarios. En personas inmunosuprimidas puede ser necesario verificar los títulos y revacunar.
Profilaxis post-exposición
Si una persona no vacunada tuvo una exposición de riesgo (relación sexual sin protección con alguien con hepatitis B, pinchazo accidental con aguja contaminada, recién nacido de madre positiva), puede recibir inmunoglobulina anti-hepatitis B (IGHB) más la primera dosis de vacuna en las primeras horas posteriores a la exposición. Esta combinación es muy efectiva para prevenir la infección si se aplica con rapidez —idealmente dentro de las 12 a 24 horas, con un máximo de 7 días.
Hepatitis B y embarazo
El cribado de hepatitis B en el embarazo es fundamental y debería ser universal. Una embarazada con HBsAg positivo requiere:
- Determinación de la carga viral para evaluar el riesgo de transmisión al bebé
- Si la carga viral es alta (generalmente ≥200.000 UI/mL): tratamiento con tenofovir a partir de las semanas 28-32 de gestación para reducir la transmisión vertical
- Al nacer: el bebé recibe inmunoglobulina IGHB más la primera dosis de vacuna dentro de las 12 horas de vida, lo que reduce el riesgo de transmisión a menos del 5%
- La lactancia materna es segura si el bebé fue vacunado correctamente
Preguntas frecuentes sobre la hepatitis B
¿Puedo tener hepatitis B y no saberlo?
Sí, y es lo más frecuente. El 87% de las personas con hepatitis B crónica en el mundo no sabe que la tiene. La infección crónica generalmente no produce síntomas durante años. Por eso los análisis de rutina y el cribado en grupos de riesgo son la única forma de detectarla antes de que cause daño hepático irreversible.
¿La hepatitis B y la hepatitis C son lo mismo?
No. Son virus distintos, con modos de transmisión similares pero con diferencias importantes en su evolución y tratamiento. La hepatitis C actualmente tiene cura (más del 95% de curación con antivirales de acción directa). La hepatitis B tiene vacuna pero no tiene cura: el tratamiento controla el virus pero no lo elimina. Ambas pueden causar cirrosis y cáncer de hígado.
¿Si me curé de una hepatitis B aguda, puedo volver a contraerla?
No. Quien se recupera de una hepatitis B aguda desarrolla anticuerpos anti-HBs que confieren inmunidad de por vida. El anti-HBs positivo en una persona que tuvo la infección indica protección duradera. Lo mismo que confiere la vacuna.
¿Puedo besar a alguien con hepatitis B?
El beso social (en la mejilla, saludos cotidianos) no transmite el virus. El beso profundo con intercambio de saliva tiene un riesgo teórico muy bajo (el virus está en la saliva en concentraciones mucho menores que en sangre o semen), pero se considera prácticamente irrelevante en personas con hepatitis B bien controlada. El riesgo real de transmisión sexual es en el contexto de relaciones sexuales sin preservativo.
¿Qué no puede hacer alguien con hepatitis B crónica?
Desde el punto de vista médico: no consumir alcohol (agrava el daño hepático), consultar con su médico antes de tomar medicamentos o suplementos que puedan afectar el hígado, y tener un seguimiento regular con análisis de sangre y ecografía. Desde el punto de vista social y laboral: no hay restricciones. Una persona con hepatitis B puede trabajar, estudiar, hacer deporte, convivir con otras personas y llevar una vida completamente normal.
En resumen
- La hepatitis B es una infección viral del hígado que afecta a 254 millones de personas en el mundo y causa 1,1 millones de muertes anuales, principalmente por cirrosis y cáncer hepático.
- Se transmite por sangre, semen, secreciones vaginales y de madre a hijo en el parto. No se contagia por el contacto cotidiano.
- La probabilidad de que la infección se cronifique depende fundamentalmente de la edad: 90% en recién nacidos, menos del 10% en adultos sanos.
- La hepatitis B crónica es silenciosa durante años. El 87% de los infectados no lo sabe. El diagnóstico suele ser casual o tardío.
- No tiene cura, pero el tratamiento antiviral con tenofovir o entecavir suprime el virus, detiene el daño hepático y reduce drásticamente el riesgo de cáncer.
- Existe una vacuna con 95-100% de eficacia. La dosis en las primeras 24 horas de vida es la intervención más crítica para cortar la transmisión vertical.
- La vacunación al nacer más el seguimiento en grupos de riesgo son los pilares para alcanzar la eliminación como problema de salud pública en las Américas para 2030.
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Fuentes consultadas:
- OMS – Hepatitis B
- OPS – Hepatitis
- Manual MSD – Hepatitis B aguda
- NIDDK / NIH – Hepatitis B
- Hepatitis B Foundation – Cómo vivir con hepatitis B